Again and Again
Hay una expresión en España que describe perfectamente la situación actual, que se volvió prevalente desde hace unos años, cuando quisieron convencernos de algo insostenible y pudieron, de una u otra forma, meterle el miedo en el cuerpo a la mayoría de los habitantes de este pintoresco planeta: «No ganamos para disgustos».
En pocas palabras, vivimos agobiados durante las 24 horas del día, esperando la siguiente mala noticia o un funesto desenlace de miriadas de asuntos que poco o nada nos interesan, pero que nos han convencido de su capital importancia a través del bombardeo incesante, por activa y por pasiva, de nuestro cerebro con datos (que no información), que nos hace temer lo peor cada segundo que pasa.
Y si bien es cierto que hay acontecimientos que podrían afectarnos de manera indirecta, la realidad es que casi nada de lo que ocurre y que supuestamente es tan relevante, nos toca en absoluto.
Lo triste es que seguimos reaccionando de la misma forma una y otra vez, porque cuando pasa la sensación de urgencia, volvemos a una supuesta calma que no dura mucho tiempo y que se ve alterada nuevamente cuando menos nos lo esperamos. Es como si alguien nos gastara una broma, esperara un tiempo y volviera a hacerlo para causar un efecto igual o similar, y cayéramos igualmente en la trampa ad nauseam…
La pregunta fundamental aquí es cómo conservar esa calma, sin importar lo que pase fuera. Es algo que nunca se nos enseño, aunque se puede aprender. El asunto es que requiere de tiempo, esfuerzo y honestidad, cualidades que no abundan en estas épocas. El volver una y otra vez a ese estado, tal vez bastante desconocido, de equilibrio y tranquilidad, es la clave que nos permitirá estar allí más que fuera, sin afligirnos por las veleidades del mundo y sobre todo, las de nuestra propia mente.
Hay que trabajar con ahínco, dejando a un lado las mismas cosas que atentan contra nuestra paz interior, cosa harto difícil, pero no imposible. Y como dice el dicho: El mejor momento para comenzar era hace 20 años, el segundo mejor es ahora…
