Relax and Release

Hoy la postrera reflexión de las primeras 52 vueltas al sol: A tenor de lo que he venido reflexionando últimamente, la conclusión principal ha sido y es, reforzada cada vez más por los hechos cotidianos, que la única manera válida y no letal de abordar las diferentes circunstancias de la vida es simplemente recibirlas tal y como vienen y dejarlas ir tal como llegaron, sin reflexionar demasiado (o en absoluto) sobre las razones por las cuales tal o cual cosa ha ocurrido. Al final, siempre se trata de ir resolviendo lo que viene, sin apegarnos o sufrir al añadirle prefijos o sufijos innecesarios a aquello que pasa por razones que desconocemos. La falsa sensación de control que hemos alimentado durante toda la vida es la que causa la desazón con la que nos hemos acostumbrado a vivir desde que tenemos memoria.

Y ese gasto de energía que causa el querer conocer todas y cada una de las variables que pueden ocurrir para «estar preparados» es inconmensurablemente costoso, lo que ocasiona esa permanente sensación de cansancio, ansiedad y desorientación. Lo cierto es que vivimos en un sistema donde las influencias internas y externas mutan a cada momento, lo que hace que esos supuestos patrones de continuidad no sean tal y que al estar asidos a ellos como a un clavo ardiendo, la cadena de decepciones y sinsabores que experimentamos no tenga fin.

El otro día Marcela me preguntó cual sería la idea de este año con la me quedaría antes de emprender otra revolución alrededor del sol, y simplemente le respondí que lo que más me llama la atención ahora mismo es el hecho de tener una visión con menos miedo sobre el ahora y el futuro, porque a fin de cuentas, el ahora, al haberlo mencionado, ya ha pasado y el futuro, como dice un querido amigo, es siempre un secreto…