Jobu Tupaki strikes again

Por estos días hemos reflexionado largamente sobre el supuesto sentido de la vida y sus implicaciones. Nótese la palabra «supuesto». La conclusión a la que hemos llegado es que la vida es lo que es y el sentido es simplemente una construcción social que puede servir para «orientar»a algunos incautos que creen que el tiempo que pasamos en esta dimensión debe y tiene que ir en una dirección específica, con etapas, hitos, logros parciales (cual proyecto de software / arquitectura / construcción o lo que se les ocurra) y finalmente alcanzar la anhelada «meta» que supuestamente les dará la tranquilidad y la infinita satisfacción del deber cumplido, o al menos, la tranquilidad de saber que han hecho «lo que debían»…

El asunto es que, a medida que va pasando el tiempo, nos vamos percatando que la supuesta alegría que íbamos a experimentar al realizar tan magno descubrimiento, se van quedando en agua de borrajas. Que las tan anheladas recompensas que llegarían finalmente no se concretan y que lo que queda es simplemente la repetición de la existencia, esa que aborrecemos tanto pensando siempre en que algo mejor está por venir.

Y como dijo Evelyn al final de la aventura: «Nothing matters», frase esta que se puede interpretar de muchas formas, así que simplemente les comparto con la explicación que tiene sentido para mi: Hagamos lo que hagamos, la vida continúa, desdeñando el esfuerzo o la dedicación que pongamos. Si bien es cierto que podemos volvernos muy buenos en algo específico, como una ocupación o un oficio, en el gran esquema de las cosas, casi siempre las decisiones que creemos tomar no tienen ninguna consecuencia.

Lo único que se aconseja es simplemente no poner palos en la rueda nosotros mismos para no entorpecer aquello que está pasando y que gracias a nuestro condicionamiento o inercias / manías / vicios / pobre juicio tratamos de impedir. Eso es lo que genera todo ese ruido que hace la vida insoportable. El vivir según la ley natural es tal vez la manera más inteligente de abordar lo que ocurre cuando ocurre, ni antes ni después.

Y que quiero decir? Que tal vez es momento de analizar todas y cada una de las cosas que consideramos «indispensables» para saber si en realidad nos ayudan a vivir con tranquilidad o son simplemente excusas para mantener un status quo que tal vez nos esté costando todo, por el simple hecho de no conocer nada mejor o temer a lo desconocido.

Si, ya sé. El trabajo se antoja tedioso y tal vez la costumbre de seguir como venimos es más fuerte porque pensamos que en medio de todo, no estamos tan mal y el preguntarnos para qué reinventar la rueda es más fuerte que la aparente remota posibilidad de ser más coherentes y tener una vida con un contentamiento real, que permita disfrutar de lo que hay en lugar de estar pensando en lo que debería ser o lo que «hay que mejorar».

Como siempre, este cometido solo se vuelve imperioso si las condiciones en las que estamos viviendo se tornan tan desagradables que finalmente nos movemos para analizar lo que pasa y por qué nos incomoda tanto. De lo contrario, seguiremos cómodamente acomodados en ese confortable sillón repleto de cucarachas al que nos hemos habituado con el tiempo…