De que se rien las hienas?
Un cortometraje de Javier Veiga sobre la sempiterna cuestión de si tener o no tener hijos. Para aquellos que me conocen, un fiel reflejo de mi pensamiento. Simplemente rían (e ignoren el final por favor)…
Un cortometraje de Javier Veiga sobre la sempiterna cuestión de si tener o no tener hijos. Para aquellos que me conocen, un fiel reflejo de mi pensamiento. Simplemente rían (e ignoren el final por favor)…
Cuando despierto a la madrugada y me asomo a la ventana, me sorprende la calma y tranquilidad con la que me encuentro. Los mismos lugares donde unas horas después hay ruidos desquiciantes y ensordecedores, automóviles enloquecidos y personas preocupadas andando rápidamente de una lado para otro, simplemente están ahí, siendo testigos pacientes de toda esta locura en la que hemos convertido la existencia.
Tal vez son los años, el hastío o simplemente ir aprendiendo a observar poco a poco lo que ocurre, sin embargo, cada vez me encuentro más lejos de todos esos afanes mundanos que nos inculcaron como «importantes»: La fama, las posesiones, los viajes, el comprar, tener o conseguir… Y la verdad, me encuentro más sosegado y menos interesado en seguir transitando apresuradamente hacia algún lugar donde supuestamente encontraré aquello imprescindible que me dijeron que buscara y que tenía que conseguir a toda costa para garantizar algo… (que aparentemente nadie tiene muy claro lo que es en realidad).
Me parece que ese supuesto destino está más cerca de lo que me hicieron pensar y que no requiere ningún esfuerzo deliberado para alcanzarlo, pero pueden ser simplemente imaginaciones mías…

Al final, nos hemos vuelto expertos en el arte de hacer difícil lo fácil y complicado lo simple.
Lo curioso es que la vida nos enseña, una y otra vez con infinita paciencia (eso si, subiendo el volumen cada vez…), que no es necesario enrevesar las cosas para hacerlas agradables / disfrutables / dignas de nuestra atención / mostrables en público, y que el volver a los orígenes en los que lo esencial era lo único necesario para vivir (sin ningún tipo de adjetivo al lado, tales como «dignamente», «feliz», «cómodamente», etc.), es la única tarea en que podríamos invertir algo de tiempo y esfuerzo para ver algún tipo de efecto benigno…
Esta semana estuve conversando con alguien bastante particular y mencionó estas dos frases para pensar, o mejor, para vivir de acuerdo a ellas sin pensar demasiado:
El doctor José de Letamendi y Manjarrés (1828-1897) fue un médico español que cultivó muchas áreas que podrían verse como dispares, además de su práctica médica. Nos dejó estos versos que no está de más recordar a diario, ya que nos traen de regreso a la vida, en este mundo caótico y materialista en el que vivimos: