Al final he “caído” en la tentación y he dado el salto a la fotografía reflex digital. Mi nuevo juguete es una Nikon D40 que hasta ahora estoy conociendo, pero que me ha dejado un excelente sabor de boca hasta el momento. El sábado pasado me fui de Photo Walk por la parte vieja de Pamplona para probarla. Lo que más me ha impresionado es, aparte de la vivacidad de los colores, la velocidad de obturación super rápida (comparada con mi compacta Canon Ixus 40) y la capacidad de trabajar en formato RAW, sin ningún tipo de compresión. He comprado también un objetivo Nikkor 55-200mm con Reducción de la Vibración para hacer fotos más nítidas desde mayores distancias, pero todavía no me ha llegado.
La idea es formar un grupo para hacer estas salidas más a menudo y compartir experiencias. Por ahora, estoy siguiendo los consejos de esta web para mejorar la técnica. Iré contando (y mostrando) mis progresos…
Curioso, precisamente hace unos días estaba recordando estos maravillosos libros que me enseñaron desde cómo hacer conexiones eléctricas sencillas hasta trucos de magia. Fueron horas y horas jugando a los detectives siguiendo las indicaciones y usando los consejos que página a página nos hacían pensar como verdaderos espías! Recuerdo todavía la cara de asombro de mis amigos cuando hacía un avioncito de papel que volaba fantásticamente, completamente distinto a los “dardos” (como los llaman en el libro) de toda la vida. Después de tantos años, aún los considero de los mejores regalos que recibí en mi infancia, porque despertaron mi creatividad e imaginación hasta dimensiones insospechadas. Hoy los he “reencontrado” digitalmente, ya que después de buscarlos por la red durante mucho tiempo, no di con ninguna parte para comprar los originales. Internet no deja de sorprenderme!
El otro día dimos con el spot perfecto para volar: viento suave, temperatura agradable, una playa kilométrica y sobre todo: poca gente! Sé que todavía falta mucho para volar como los maestros, pero voy avanzando! Juzguen ustedes:
Creo que a todos nos ha pasado: nuestro alguna vez flamante disco duro de gran capacidad se ha quedado pequeño con tanta música y videos que hemos ido almacenando en iTunes, y el espacio comienza a disminuir de manera alarmante. La solución no es precisamente eliminar todo lo que nos ha costado tanto trabajo conseguir sino desplazar la librería a un disco duro externo, aprovechando que los precios son ahora muy favorables.
La semana pasada estuve de vacaciones. Si, imagínense! Finalmente decidí descansar y olvidarme por unos días, como hace todo el mundo, del trabajo y sus preocupaciones. Como no tenía ningún plan especial (esto es para mi el verdadero descanso), me dediqué a ver pasar el tiempo, a arreglar mi casa y a leer. En una excursión por las librerias de esta pintoresca ciudad, me encontré con un librito que me llamó la atención por su título mientras esperaba en la cola para pagar. Hacía mucho que no compraba de manera “impulsiva”: normalmente leo recomendaciones o escucho comentarios de gente que ya los ha leído, pero este fue distinto. Así que sin pensarlo demasiado, leí la contraportada y lo compré. No me duró mucho (tiene 150 y tantas páginas) pero me reí muchísimo al leerlo.