Me acabo de encontrar con estos divertidos videos donde se parodia la campaña PC vs Mac de Apple, con un atractivo añadido: el toque South Park. Me reí mucho, pero lo que más me gustó fue el mensaje final, eso que todos hemos pensado alguna vez, especialmente cuando algo no funciona…
En este video vemos como un mago japonés hace aparecer no una, sino dos hamburguesas a partir del poster donde está el menú de un restaurante. Lo más divertido es cuando «devuelve» una de las hamburguesas a su sitio original en el poster, con mordisco incluído! Una buena forma de saciar el hambre si no tenemos dinero…
Como saben, la televisión no goza de mis afectos, sin embargo, de vez en cuando aparece alguna cosa que me llama la atención. Este es el caso de esta corta (lamentablemente) comedia inglesa producida para el Canal 4, donde se narran las aventuras y desventuras de 2 geeks y una «IT Manager por accidente», llamados Roy, Moss y Jen respectivamente.
Hacía bastante (creo que desde los tiempos de Benny Hill y el mal llamado «Humor Amarillo» de Kitano) que no me reía tanto. Las situaciones son bastante surrealistas y la presencia de personajes como Richmond (un ejecutivo gótico venido a menos) hacen de los 12 episodios emitidos algo memorable. Lo que más me gustó fue el contestador con el que Roy y Moss evitaban su trabajo a través de la solución estándar y universal para los problemas relacionados con Windows («Have you turned that off and back on again?»).
Tal vez me recordó épocas pasadas de mi vida profesional donde había que lidiar con la incomprensión o indiferencia de la gente «No IT», pero en las que al final el trabajo era muy, muy divertido. Parece que saldrá en DVD para el que quiera conservala. Vale la pena!
Para aquellos que, como yo, crecieron con Plaza Sésamo (o Barrio Sésamo a este lado del océano), esto les resultará muy familiar. A mi me trajo gratos recuerdos y me arrancó más de una sonrisa… A los que no lo hayan visto, relájense, disfruten y sonrían!:
La semana pasada estuve de vacaciones. Si, imagínense! Finalmente decidí descansar y olvidarme por unos días, como hace todo el mundo, del trabajo y sus preocupaciones. Como no tenía ningún plan especial (esto es para mi el verdadero descanso), me dediqué a ver pasar el tiempo, a arreglar mi casa y a leer. En una excursión por las librerias de esta pintoresca ciudad, me encontré con un librito que me llamó la atención por su título mientras esperaba en la cola para pagar. Hacía mucho que no compraba de manera «impulsiva»: normalmente leo recomendaciones o escucho comentarios de gente que ya los ha leído, pero este fue distinto. Así que sin pensarlo demasiado, leí la contraportada y lo compré. No me duró mucho (tiene 150 y tantas páginas) pero me reí muchísimo al leerlo.