Segundo día de fisioterapia. El dolor persiste pero comienza a remitir, aunque muy lentamente. Curiosamente, los ejercicios que me han prescrito son bastante parecidos a los que hacía cuando tenía la férula: Contracción y relajación de los músculos, y aplicación de frio en la zona para reducir la inflamación. De todas formas, no es nada fácil decirle al cuerpo que deje de tener miedo y que poco a poco puede volver a acostumbrarse a usar esa parte que tuvo el problema.
El Punto Fijo
Un poco de sentido común