Archivo del Setiembre, 2005

Un estado protector?

Me acabo de encontrar con este artículo de Martha Aguirregomezcorta, publicado hoy en el periódico El País, donde se muestra en toda su dimensión, la mezquindad absoluta del Estado Español hacia sus connacionales en el extranjero, aún en tiempos de máxima necesidad. Había escuchado historias desagradables sobre funcionarios perezosos que no hacían el menor caso a una persona a la que le habían robado su pasaporte un domingo en un país extranjero, porque “no era muy urgente”, pero esto rebasa todos los límites. Juzguen ustedes:

“Ricardo Rodríguez, vecino de Almerinar, en el El Ejido (Almería), recibió hace una semana una carta de la Agencia Tributaria en la que se le reclamaba 200 euros, más un “recargo de apremio ordinario” del 20%, es decir, 40 euros más. En la misiva se le informaba de que tenía que haber pagado esos 200 euros antes del 27 de enero pasado y que si no lo hacía el próximo 5 de octubre se procedería al embargo de sus bienes. Ricardo Rodríguez, comercial del departamento de ventas de una empresa de coches en Almería, no entendió nada. ¿Por qué tenía que pagar esa cantidad? Empezó a deshilar la madeja. Llamó a su gestor. Llamó a Hacienda. Alguien le dijo que aquella cantidad correspondía a algo que se había negado a pagar. Terminó llamando al Ministerio de Exteriores. Allí le dijeron que su deuda correspondía a los 200 euros que había recibido por parte de la Embajada Española en Bangkok (Tailandia).

Cayó en la cuenta. El 27 de diciembre pasado Ricardo Rodríguez había conseguido llegar a la Embajada, tras sobrevivir al tsunami en Phuket, localidad en la que pasaba unos días de vacaciones, y después de 20 horas de viaje en coche. “Estaba en bañador, con la pierna destrozada, sin dinero y sólo con el pasaporte y la cámara de fotos colgada al cuello”, cuenta al otro lado del teléfono desde Almería. “Allí me dieron 200 euros en metálico y me hicieron firmar un montón de papeles [uno de ellos en el que se comprometía a reintegrar esa cantidad al Tesoro] que no sabía bien a qué se referían. Estaba muy aturullado”, añade. Con esos 200 euros Ricardo Rodríguez -que llevaba viajando solo desde hacía dos meses por toda Tailandia- se compró ropa, comida y pagó dos noches en un hotel que la propia Embajada le buscó. También pagó la asistencia sanitaria que le dispensó un hospital en Bangkok, donde tuvo que asistir dos veces para que le hicieran las curas de la pierna. El 29 de diciembre regresó a España.

“Falta de humanidad”

Nueve meses más tarde, Ricardo Rodríguez está enfurecido y decepcionado con el Estado español. “No es el dinero, los 240 euros me dan igual, sino el detalle, por la falta de humanidad que han mostrado. Es increíble que el Estado no cuente con fondos para ayuda humanitaria”, asegura. Desde Hacienda, un portavoz explica el porqué de este reclamo: “Las embajadas no dan dinero a fondo perdido. Son préstamos. Se entiende que las personas son afectadas por las catástrofes, pero no que no tengan recursos. Otra cosa es cuando se trata de un indigente; entonces, no han de pagar”. Hasta el pasado 10 de mayo, Ricardo Rodríguez ha estado de baja por prescripción médica. Pero aún hoy ni rinde en el trabajo, ni tiene ganas de atender a los clientes, ni duerme bien. La pesadilla que le toco vivir en Tailandia todavía da coletazos. El último, la reclamación de los 200 euros, más intereses, que la Embajada le prestó en Bangkok”.

Un control remoto revolucionario (?)

Finalmente, en la Feria de Tokyo se ha revelado el misterio: por fin se sabe cómo es el nuevo control de la futura consola de Nintendo. A simple vista, parece un control remoto (o mando a distancia) de televisor, stereo, o incluso de aire acondicionado, pero esconde una tecnología bastante novedosa, con sensores de movimiento que hacen que la experiencia de juego (al menos por lo que he visto en los videos promocionales) sea mucho mas realista. Su uso es con una sola mano, aunque existe un apéndice para la otra que hace las veces de joystick (supongo que será vendido por separado, como dijo alguien en un foro). Al principio, no me convencía la idea, pero al leer las impresiones y ver la presentación oficial en GameSpy, al menos se despertó mi curiosidad. Quizá sea la forma en que finalmente los adictos a los juegos hagamos algo de ejercicio o desarrollemos problemas musculares de movimiento repetitivo… Amanecerá y veremos.

El Calentamiento Global supera el punto de no retorno

Según este artículo, el hemisferio norte del planeta ha alcanzado y superado el “punto de no retorno”, es decir, que el nivel de alteración del clima ya no podrá volver a niveles anteriores, debido en gran parte al acelerado proceso de destrucción de los glaciares del Artico por efecto del efecto Invernadero. Si esto es cierto, solo queda esperar lo peor. Eso si, mientras tanto, podemos seguir consumiendo combustibles fósiles a un ritmo desenfrenado y contaminando la atmósfera, porque como ya no hay remedio… (Nótese el tono de sarcasmo, por favor).

Un este algo indigesto

Ahora que el tema de la entrada de Turquía en la UE está tan “de moda”, rescato este artículo de José Comas, del periódico El Pais, sobre los 15 años que han transcurrido desde la reunificación alemana y sus tremendas consecuencias para ese país y Europa entera. Imaginen integrar a un país que no comparte costumbres, religión y modo de vida con ninguno de la Unión, además de tener graves problemas económicos y un concepto algo pintoresco de la democracia. Es que no aprendemos de los errores? La historia, una vez más desgraciadamente, está a punto de repetirse…

“El 21%, uno de cada cinco alemanes, querría que hoy de nuevo un muro separara el Este del Oeste del país. En Baviera, la proporción llega a uno de cada tres. En el Este, en los llamados “nuevos Estados”, en el territorio de lo que en su día fue la República Democrática Alemana (RDA), sólo un 12% desea la vuelta del muro que había convertido su país en una cárcel. Cuando se aproxima el 16º aniversario de la caída del muro de Berlín y el 15º de la desaparición de la RDA comunista, deglutida por la Alemania occidental, triunfadora en la competencia entre los dos sistemas enfrentados durante la guerra fría, la digestión ha resultado mucho más difícil de lo esperado.

La economía del Este depende, y dependerá todavía durante muchos años, de las transferencias del Oeste, que ascienden cada año a unos 80.000 millones de euros, un 4% del Producto Interior Bruto (PIB) alemán. Las transferencias netas anuales entre las dos Alemanias equivalen a unas diez veces la cantidad que recibe España de la UE en ese mismo periodo de tiempo. Los resentimientos y prejuicios entre los alemanes del Este, los llamados ossis, y los del Oeste, los wessis, persisten. Los comportamientos electorales divergen a un lado y a otro de lo que un día separó el muro de Berlín.

Un estudio de la fundación democristiana Konrad Adenauer sobre Posibilidades de Desarrollo Económico en las Regiones de Débil Estructura en el Este de Alemania constata ya en su introducción: “La tantas veces conjurada equiparación de las condiciones de vida permanece hasta ahora alejada en el tiempo y no se puede excluir que se produzca en muchas regiones un nuevo retroceso. Muchos, sobre todo los jóvenes, sacan para sí mismos la conclusión de que sería mejor buscar su suerte en otra parte”. El semanario Der Spiegel publicó a finales de agosto un reportaje elaborado por siete redactores titulado ‘El alarido del Este’, en el que se critica el silencio de los partidos sobre el problema Este-Oeste durante la campaña electoral. Hasta la caída del muro, la candidata democristiana (CDU/CSU), Angela Merkel, antes de hacer carrera política en Bonn, vivió en el Este. Esta circunstancia vital de Merkel no se ha traducido en una atención especial en su campaña a la difícil digestión de la antigua RDA. El canciller federal socialdemócrata (SPD), Gerhard Schröder, tiene buenos motivos para soltar el tema como si fuese una patata caliente. Schröder ganó las elecciones hace tres años en gran medida por los votos del Este de Alemania. Su reacción ante las inundaciones en Sajonia y su oposición a la política belicista de EE UU hacia Irak recibió la recompensa en votos de un electorado que se sentía marginado y muy sensible a los temas de la paz con los que durante más de cuatro décadas la propaganda comunista bombardeó a la población. Sus votantes de entonces se encuentran ahora decepcionados por sus planes de recortes sociales.

Der Spiegel constata que los partidos reprimen durante la campaña que “en los nuevos Estados hace tic-tac una bomba de tiempo. El hasta ahora tratado con mimo consenso de las transferencias -nosotros pagamos y vosotros os mantenéis quietos- no puede conservarse para siempre. La ilusión de la equiparación de las condiciones de vida ha resultado ser lo que fue desde un principio: una ilusión”. Hace un año, el presidente federal, Horst Köhler, desencadenó un escándalo al afirmar que había llegado el momento de tomar conciencia de que las condiciones de vida no podían ser las mismas en toda Alemania. Sostiene Köhler que pretender eliminar las diferencias “cimienta el Estado subvencionador y echa encima de las generaciones venideras una carga insoportable”. Köhler expresó lo que muchos alemanes sienten, sobre todo los wessis hartos de contribuir al desarrollo de los ossis a costa de su propio bolsillo y situación económica.

Existe la costumbre en Alemania de que los diputados inviten de vez en cuando a visitar la sede del Parlamento Federal (Bundestag) en Berlín a ciudadanos de su distrito. Un diputado wessi contaba estos días la reacción de algunos de esos visitantes que desde la cúpula del Reichstag contemplaban el panorama de grúas en el Berlín Oriental: “Mis votantes regresaron a casa con la sensación de que allí se iba el dinero que pagan de más en los impuestos por la tasa de solidaridad con el Este mientras que en sus pueblos faltan fondos para reparar las calles o arreglar la piscina pública”.

Al tópico de los ossis llorones replican del otro lado con el de wessis prepotentes. Los del Este se quejan de su situación, con salarios más bajos, doble tasa de parados y la falta de perspectivas que obligan a emigrar al Oeste, e incluso en ocasiones a la vecina Polonia, o resignarse a vegetar con lo que paga la seguridad social por el paro. Incluso en esto se refleja la diferencia entre el Este y el Oeste. Los wessis parados de larga duración perciben 345 euros, además del alquiler, la calefacción y gastos básicos pagados. Los ossis cobran 331 euros y se consideran discriminados respecto a los wessis. En muchos casos el estereotipo de llorones no carece de una cierta base. Hace un año las ciudades del este de Alemania se convirtieron cada lunes en escenario de manifestaciones contra los recortes sociales de la Agenda 2010 del Gobierno SPD-Verdes. Un ciudadano llamado Bernd Gögelein adquirió sus minutos de fama merced a una foto que le mostraba en primer plano mientras dirigía un monumental corte de manga al canciller Schröder en la pequeña ciudad de Wittenberge, en el Estado federado de Sajonia-Anhalt. La revista Stern descubrió que Gögelein, que trabajaba en una fábrica de encargado del transporte de materiales, llevaba 10 años en paro. Con el paro, subsidio por dos hijos y un par de trabajos Gögelein ingresaba 1.740 euros mensuales. Tras pagar 240 de alquiler por su vivienda de cuatro habitaciones y 110 para el gas y la electricidad, a Gögelein le quedaban 1.390 para vivir, el coche, teléfono móvil y el ocio familiar. Una situación nada desesperada gracias a la todavía tupida red de seguridad social alemana. Esto no impidió a Gögelein tomar el coche y viajar 30 kilómetros hasta Wittenberge para lanzarle un corte de manga a Schröder.

Wittenberge puede servir como ejemplo del éxodo sufrido por el este de Alemania tras la reunificación. En 1990, el número de habitantes ascendía a 32.500 y esa cifra había caído a 20.639 en 2003. En Berlín resulta hoy casi imposible mostrar a los visitantes algún vestigio del muro que hace 16 años dividía la ciudad. La desaparición del muro no ha tenido correspondencia en los comportamientos políticos de los berlineses. Una ojeada a los resultados de las elecciones federales de 2002 lo pone de manifiesto. En el distrito occidental de Reinickendorf, sólo un 5% de los berlineses occidentales votó por los poscomunistas del Partido del Socialismo Democrático (PDS). Este distrito linda con el oriental de Pankow y estaban separados por el muro ahora desaparecido. En Pankow, el PDS consiguió un 42% de votos. En el Este, los poscomunistas del PDS, los herederos del partido comunista, cuentan con un potencial de voto en torno a un 30%. Esto indujo al presidente socialcristiano (CSU), el primer ministro de Baviera Edmund Stoiber, a acusar de “frustrados” a los votantes del este de Alemania y lanzar la frase: “Sólo los terneros tontos eligen a sus matarifes”. Más madera para el enfrentamiento ossis-wessis”.

Sordos por culpa del iPod

Bueno, no solamente el iPod, todos los reproductores portátiles de música están influyendo a que las nuevas generaciones pierdan capacidad auditiva rápidamente, según este artículo, (puede sonar a paranoia, pero fue publicado en una web de Microsoft…). También se habla de que una dosis de una hora diaria a un volumen razonable, se considera seguro, pero, me pregunto yo, quien hace caso de estas recomendaciones en un mundo ruidoso e individualista? Adultos irresponsables, indolentes y ahora sordos, que futuro nos espera!!!