Vacio

Es diferente a lo que te esperabas

Estos videos experimentales de Daihei Shibata son una muestra más que simplemente la realidad no es lo que parece…

 

En el corazón de Aizu

El ver trabajar a estos artesanos en el meticuloso y maravilloso arte del lacado me recuerdó que las cosas sencillas de la vida son las más importantes y las que, lamentablemente, más rápido olvidamos.

Hubo varias frases interesantes que llamaron mi atención, tales como: “Hay que escuchar a la madera porque cada una es diferente”, “podemos tener un suministro ilimitado de esta madera si reforestamos, ya que no contamina el agua y es adecuada para los tiempos de hoy”.

Disfruten!

Construyendo una cabaña con tejas y muros de barro y calefacción radiante

Durante alrededor de 100 días, este australiano construyó una cabaña de barro a prueba de fuego e inundaciones con únicamente los materiales disponibles en su entorno y sus propias manos. Es bueno y conveniente aclarar que hubo retrasos por la lluvia, que destruía las tejas aún sin secar y obstáculos varios que ralentizaron el proceso. Sin embargo, es un buen ejercicio de protección del medio ambiente y de darnos cuenta que es posible convivir con la naturaleza sin agredirla…

Summoning the Recluse

Cuando ví este corto hace unas semanas, me impactó tanto que pensé en compartirlo de inmediato, sin embargo, por temas de derechos de autor, no estaba disponible para ello. Afortunadamente, ahora lo podemos ver y reflexionar sobre si esta vida frenética y “exitosa”, llena de obligaciones y compromisos es realmente saludable o recomendable.

Más de una vez he tenido la idea de hacer algo así, dejando atrás las apariencias y tonterías que caracterizan la vida “contemporanea”. Cada vez más, lo sencillo cobra más relevancia y al menos a mí, me hace ver lo vacía que es nuestra existencia actual. Pasen, vean y saquen sus propias conclusiones…

I forgot my phone

Me volví a encontrar con este video y me hizo reflexionar mucho, o mejor, muchísimo. Justo esta semana estuve en un concierto y la mayoría de la gente, en lugar de disfrutar la música y la interacción con los artistas, simplemente vivieron la experiencia a través de una pequeña pantalla… La oscuridad del auditorio se veía rota por destellos de luz que distraían y entristecían. Tal vez es hora de volver a nuestros cabales, porque de lo contrario, la estupidez colectiva finalmente nos ganará la partida.